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Lacan con Fibonacci

La sucesión de Fibonacci en  ocasiones también conocida como secuencia de Fibonacci o incorrectamente como serie de Fibonacci, es en sí una sucesión matemática infinita. Consta de una serie de números naturales que se suman de a 2, a partir de 0 y 1. Básicamente, la sucesión de Fibonacci se realiza sumando siempre los últimos 2 números (Todos los números presentes en la sucesión se llaman números de Fibonacci) de la siguiente manera:

  • 0,1,1,2,3,5,8,13,21,34…

(0+1=1 / 1+1=2 / 1+2=3 / 2+3=5 / 3+5=8 / 5+8=13 / 8+13=21 / 13+21=34…) Así sucesivamente, hasta el infinito. Por regla, la sucesión de Fibonacci se escribe así: xn = xn-1 + xn-2. Hasta aquí todo bien, pero de seguro estás preguntándote ¿quién fue Fibonacci?

Ahora, ¿qué es lo asombroso de esta secuencia o sucesión matemática tan simple y clara? Que está presente prácticamente en todas las cosas del universo, tiene toda clase de aplicaciones en matemáticas, computación y juegos, y que aparece en los más diversos elementos biológicos.

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Ejemplos claros son la disposición de las ramas de los árboles, las semillas de las flores, las hojas de un tallo, otros más complejos y aún mucho más sorprendentes es que también se cumple en los huracanes e incluso hasta en las galaxias enteras, desde donde obtenemos la idea del espiral de Fibonacci.

Un espiral de Fibonacci es una serie de cuartos de círculo conectados que se pueden dibujar dentro de una serie de cuadros regulados por números de Fibonacci para todas las dimensiones. Entre sí, los cuadrados encajan a la perfección como consecuencia de la naturaleza misma de la sucesión, en donde cualquier cifra es igual a la suma de las dos anteriores. El espiral o rectángulo resultante es conocido como el espiral dorado y el rectángulo de oro.

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Cada uno de los números de Fibonacci se acerca mucho a la llamada proporción áurea, proporción dorada o número de oro (aproximádamente 1.618034). Cuanto mayor es el par de números de Fibonacci, más cerca de la proporción dorada estamos. Naturalmente, ésta cifra resulta más bella y más agradable a nuestra percepción y ya sea consciente o inconscientemente, artistas la han empleado a lo largo de toda la historia de la humanidad.

Desde arquitectos y escultores de la Antigua Grecia a pintores como Miguel Ángel y Da Vinci, a compositores como Mozart y Beethoven o, más próximo a nuestros días, las composiciones de artistas como Béla Bartók y Olivier Messiaen. La banda de rock: Tool, también ha trabajado de forma conceptual con esta secuencia matemática de acuerdo a la sucesión de notas y estructuras musicales.

Aquí un video donde explica brevemente la sucesión mencionada:

 

Lacan utiliza la lógica y la matemática, en este caso, la serie de Fibonacci para pensar el concepto de inconsistencia del Otro.
En la serie de Fibonacci, Lacan establece una relación entre significante y el objeto a. La razón da el nº de oro: 0,618 (serie significante que se aproxima a ese valor) también llamada la divina proporción.
El objeto a, es el número de oro dice Lacan. Hay una relación con la unidad. Hay serie significante, pero nunca se llega a alcanzar el objeto. No sabemos el valor del objeto a. Es inestimable.
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Lo que sí podemos ver es la serie que engendra la relación del objeto a con el Uno: Un sujeto dividido. El sujeto es siempre relativo, depende del rasgo, del significante, del deseo del Otro.  No hay un sujeto absoluto. Ya que el término  “absoluto” da cuenta de un auto engendramiento, una autonomía, que el sujeto no tiene.

Si hay pérdida es porque hay un sujeto dividido por la marca. Es ocurrente destacar aquí la antecedencia del objeto sobre la constitución del sujeto, “el sujeto, antes de ser pensante, es primero a”[1]. No hay necesidad de pensar para estar fijado en a. En el Seminario 15 podemos pensar que un niño es un producto, caído de escena primaria.

También abordamos en la reunión, el concepto de elección forzosa y el ejemplo muy conocido la bolsa o la vida. Si se elije la bolsa se pierde la vida. Si suelto la bolsa y elijo la vida, me mantengo con vida pero de forma pasajera, ya que al ser mortales perderemos la vida indefectiblemente. Elija lo que se elija siempre se pierde. Aquí hay un real que hace tope.
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El Nombre del Padre, es el palo necesario para que un cocodrilo (la madre) no se coma a sus crías, metaforiza Lacan. Pensamos en un dicho popular “lágrimas de cocodrilo”: el cocodrilo (hembra) se come sus crías y luego llora porque se las comió.
“Esa madre insaciable, insatisfecha (…) es alguien real, ella está ahí, y como todos los seres insaciables, busca qué devorar”. Establecemos que la prohibición del incesto es del orden de lo oral. Se trata de no reintegrarás tu producto, tu cría. No yacerás con tu madre. “La imagen proyectada de la situación oral, la encontramos también en el plano de la satisfacción sexual imaginaria. El agujero abierto de la cabeza de Medusa es una figura devoradora que el niño encuentra como una salida posible en su búsqueda de la satisfacción de la madre”
Mona Lisa
Recordamos el sacrificio de Abraham, cuando el cordero es sacrificado a cambio de Isaac, pero aún así hay un pedazo que cortar: el prepucio. Pensamos también en Shakespeare, “El Mercader de Venecia”. La libra de carne es el objeto a. Hay una imposibilidad de cumplir la regla exigida, ya que se trata de cortar esa libra de carne sin derramar una gota de sangre.
http://sujetoysatisfaccion.blogspot.mx
Publicado por: proyecto Lacan

 Por último un video que explica la canción “Lateralus” de Tool donde se utiliza la secuencia de Fibonacci como parte de la estructura musical:

 

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Fernando Michel Montealegre Pabello

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