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Ese oscuro objeto del deseo

Película completa con subtítulos

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En español: http://www.recpelis.com/pelicula/5197/ese-oscuro-objeto-del-deseo.html

 

“Ese oscuro objeto de deseo”

 

Última película de Luis Buñuel estrenada en 1977, basada en el libro “La femme et le pantin” (the woman and the puppet) realizado en 1898 por Pierre Louys. El filme cuenta con los típicos elementos surrealistas de Buñuel durante un viaje en tren de Sevilla a Madrid, donde el personaje principal llamado Mathieu Faber interpretado por Fernando Rey explica a sus compañeros de vagón el por qué aventó una cubetada a una muchacha antes de partir.

Los pasajeros intrigados por tal acción le piden una explicación y la historia comienza en el relato de Mathieu a manera de “flashback” en la que cuenta los infortunios amorosos con la mujer llamada Conchita Pérez (Carol Bouquet/Angela Molina), a quien acaba de empapar momentos antes.

La historia inicia en cómo la conoció, la obsesión por su hermosura y el afán por tener relaciones sexuales con ella, cuestión que frustra a Mathieu debido a que Conchita jamás cede en el terreno sexual y lo hace pasar del deseo a la frustración, el engaño y el odio.

Luis Buñuel “envuelve” al espectador desde el principio de la película y lo hace un compañero más de ese vagón en el que la intriga por saber las razones de su acción rodean a todos sus integrantes; lo curioso es que al principio uno también se coloca en la mirada de los compañeros de viaje de desconfianza e incluso reprobación a tal acto pero poco a poco aprueba unánimemente las futuras acciones de Mathieu.

El director francés utiliza varios elementos simbólicos que quedan a la interpretación del espectador, por lo que cada quién puede sacar conclusiones o panoramas diversos según lo presentado en la película. El surrealismo de la película combinado con situaciones de la vida cotidiana y de la que (me atrevería a decir) todos hemos estado en contacto de una u otra forma nos deja pensativos acerca de lo que Buñuel nos presenta.

Para comenzar el análisis, es necesario destacar que Conchita es interpretada por dos mujeres diferentes, una española “Ángela Molina” y una francesa “Carol Bouquet”, ambas presentadas a lo largo del filme en escenas determinadas con un claro simbolismo sobre la posición de la mujer frente a Mathieu; sin embargo, existe el rumor de la salida a medio rodaje de Carol Bouquet, lo que sin duda es erróneo por lo ya mencionado.

Mathieu, un hombre vestido elegantemente, caballeroso y con mucho dinero, viudo y enamorado de una mujer que trabajaba para él en las labores domésticas de su casa principal al grado de obsesionarse completamente por ella y cegarse en su afán de poseerla sexualmente. Conchita, cuando es interpretada por la francesa Carol Bouquet es una mujer bella, liberal, con necesidad económica, por momentos tierna e inocente y dejándose seducir por Mathieu.

El parecido de las dos mujeres que interpretan a Conchita es bastante y podría pasarse por inadvertido ese “pequeño” detalle de Buñuel; Carol usa casi siempre el cabello suelto y lacio, mientras que Ángela tiene el cabello recogido o en trenza y su actitud frente a Mathieu es completamente diferente ya que es más seductora, coqueta y por momentos una “femme fatale” [1] que hace sufrir a Mathieu por medio de promesas de coito.

¿Por qué pensar a Conchita como dos personajes? Personalmente me parece una genialidad por parte del director el plantear esto en la película y más en ver dos facetas completamente diferentes pero a la vez iguales; por un lado una es seductora y aparentemente una mujer sexualmente experimentada mientras que la otra es bella e incólume. Su igualdad es la promesa de una posible relación sexual que nunca llega a consumarse con ninguna de las dos actrices.

Ya lo decía Milan Kundera: “Podría decirse que es un comportamiento que pretende poner en conocimiento de otras personas que un acercamiento sexual es posible, de tal modo que esta posibilidad nunca aparezca como seguridad. Dicho de otro modo: la coquetería es una promesa de coito sin garantía”. [2]

Siempre había una excusa para no llegar a la culminación del coito e incluso en alguna parte de la película surgió el típico dolor de cabeza evade penes. Conchita [3] (curioso nombre por cierto) nunca da eso (su conchita) a Mathieu, lo cual lo molesta bastante y hace todo lo posible por consumar el acto sexual.

Ella es lo que en México se conoce popularmente como la que prende el boiler [4] y no se mete a bañar o más vulgarmente “calienta huevos”.

La relación entre Mathieu y Conchita está basada en la insatisfacción y es precisamente eso lo que constituye el deseo de la histeria. Nasio en su libro “el dolor de la histeria” menciona que los sujetos histéricos crean una situación conflictiva, escenifican dramas, se entrometen en conflictos y luego, una vez que todo eso se viene abajo se dan cuenta de su soledad y el dolor que ésta implica; ella es dolor de insatisfacción con el cual se identifica plenamente.

 

Múltiples dramas son escenificados por Conchita a lo largo de la película y constantemente le pregunta a su “pareja” (si así se le puede llamar) si la ama y si no solamente la desea carnalmente. Ella menciona: “Si te doy lo que quieres dejarías de quererme” y es precisamente eso lo que haría que su deseo dejara de ser insatisfecho y por lo tanto es algo insostenible para Conchita. ¿Por qué insostenible?

Si ella está satisfecha, su deseo se desvanece debido a que ella desea la insatisfacción, al encontrarse de frente con la posibilidad de estar satisfecha implica dejar a un lado los dramas y la posición de víctima frente a todos, lo que implicaría hacerse cargo de su deseo y por ende tener una responsabilidad.

Esto puede observarse en el consultorio donde las personas que llegan para ser escuchadas generalmente en un comienzo culpan a todos de sus desgracias, su tristeza o de que les va mal en la vida, sin darse cuenta que ellas tienen mucho que ver y donde su vida no es una cuestión de destino ni de la gente que les rodea, pero:

¿acaso no es mejor culpar a alguien más de que me va mal en la vida? Así yo puedo estar tranquilo sabiendo que no soy responsable por nada de lo que me sucede.

 

Pero antes de continuar definamos qué es eso llamado histeria ya que es una palabra muy popular y que cualquiera utiliza en su vocabulario pero de forma errada. Muchas personas la utilizan para decir: “la hubieras visto cuando la cortó su novio, se puso histérica” haciendo referencia a que estaba muy enojada y loca; otro significado bastante común que se le da a la palabra es cuando alguien pita con el claxon del automóvil de forma desesperada para poder avanzar y se dice: “qué le pasa a ese histérico”, significado parecido pero con la diferencia de que aquí entran en escena la desesperación, los nervios y el enojo.

 

Pues bien, a nada de esto nos referimos con la palabra histeria aquí plasmada, no hablamos de alguna mujer loca o sumamente enojada (aunque Conchita parezca serlo) y mucho menos es algo exclusivo de las mujeres como cotidianamente se cree. El recorrido breve de la histeria en el psicoanálisis comenzó con Freud en su análisis de las mujeres histéricas que sufrían de alguna enfermedad o dolencia física sin ningún daño neurológico o biológico real, por lo que ideó la teoría del trauma como un evento que sucedió en la niñez y que repercutió por su intensidad en la psique de la mujer años después. Esta teoría del trauma fue abandonada por Freud y él mismo cuestionó si lo que pensaba sobre el trauma en realidad era un evento que había sucedido o era una impresión imaginaria, el evento se dejó de lado y se dio paso a la realidad psíquica como aquella encargada de la subjetividad de cada persona; esto se puede ejemplificar con dos gemelos que vivieron la misma situación y evento en determinado año y en los dos eso repercutió de maneras diferentes, un regaño, una mirada o un grito son vividos de formas diferentes.

 

“El histérico es, fundamentalmente, un ser de miedo que, para atenuar su angustia, no ha encontrado más recurso que sostener sin descanso, en sus fantasmas y en su vida, el penoso estado de la insatisfacciónél encarna el papel de víctima desdichada y constantemente insatisfecha”. [5]

 

Qué mayor insatisfacción que utilizar una especie de cinturón de castidad como ropa interior, evitando a toda costa el coito. En esa escena Conchita utiliza una frase magnífica que representa lo que Lacan menciona sobre el amor y también lo que implica el deseo insatisfecho en la histeria: “Quieres lo que no te daré. No es a mí a quien quieres”. ¿Y no es esta la famosísima frase de Lacan: amar es dar lo que no se tiene a quien no es?

Mathieu no amaba a Conchita, amaba el deseo que le provocaba el sentirse rechazado constantemente esperando que aquello que quería debía ser demasiado bueno para esperar tanto.

 

Por otro lado el cuerpo de Conchita parecía estar dividido entre la parte genital (inaccesible) y todo el resto del cuerpo que contrariamente a la zona genital se muestra muy erotizada, incluso baila desnuda flamenco mientras es observada por turistas americanos y japoneses, muestra ese cuerpo seductor a los hombres pero nadie puede poseerla sexualmente.

 

Mathieu al escuchar la frase: “Quieres lo que no te daré. No es a mí a quien quieres” suelta en llanto, ya no desesperado sino resignado por sus múltiples intentos, las lágrimas hacen ver el triunfo de Concepción sobre él y es precisamente eso lo que busca la histérica, busca un amo para dominar sobre él. No es casualidad que él haya sido en realidad su amo (patrón, jefe) y ella una especie de esclava (trabajadora doméstica) y es en esa relación donde la histérica busca en el otro la potencia que la someta o la impotencia que atrae y decepciona; siempre trata de hacer caer al amo buscando la mínima falla o debilidad con preguntas o acciones. Nasio comenta al respecto: “Busca aquellos puntos en que su semejante es fuerte y abusa de esta fuerza para humillarlo; y los puntos en que su semejante es débil y, por esta debilidad, despierta compasión”. [6]

 

Una vez que Mathieu cae de ese lugar de amo potente, Concepción aprovecha para humillarlo y sacar provecho de su dinero, le pide que le bese el pie y le ofrece únicamente su cabello para que lo toque y lo huela, que le dé una casa e incluso que se quede a ver cómo mantiene relaciones sexuales con el guitarrista de flamenco. Por el contrario, cuando él ya está muy enojado y la golpea, ella responde:

“Ahora ya sé que me quieres, soy vírgen” y otra vez busca dominarlo prometiéndole su virginidad.

 

Esto es clínicamente observable con los constantes pedidos o preguntas que hace el sujeto frente al psicoanalista: dígame doctor ¿qué hago? Si uno contesta, seguramente no será la respuesta deseada y uno como analista caerá por medio de su falla.

El sujeto histérico constantemente nos hace pedidos para saber si estamos a la altura de poderlos analizar y no caer en su juego, si hacemos acuse de recibo en su deseo de insatisfacción el trabajo analítico terminará insatisfecho también.

 

Al principio de la película se da este diálogo entre un sirviente y Mathieu:

-¿Qué desea señor?

-Dígale a Conchita que me traiga un vaso de Chartreuse.

-¿Amarillo o verde?

– Verde es más estimulante.

Y ligeramente afrodisiaco

 

Este primer diálogo deja ver las intenciones de Mathieu por mantener una relación con Conchita y también es parte fundamental de la trama ya que la bebida Chartreuse es originaria de un monasterio cartujo siendo sus habitantes expulsados de Francia para asentarse en España posteriormente. La producción de esta bebida es por medio de la mezcla de hierbas llevadas en grandes sacos.

 

Detengámonos por un momento en lo anteriormente dicho ya que Mathieu es un monje cartujo destinado a vivir en celibato y ser expulsado de Francia para buscar a su amada en España. Curiosamente al final de la película él carga con un gran saco que se ha presentado a lo largo del filme y del que no sabemos nada, sin embargo ese saco muy parecido a los utilizados para hacer la bebida Chartreuse llevaba ropa y prendas íntimas con sangre mientras una mujer cose una rasgadura. Posiblemente Buñuel nos representa de manera surrealista la perdida de la virginidad de Conchita a manos de Mathieu, donde lo que se rasgó no fue la prenda si no el hímen.

 

Después de ese momento todo parece ser felicidad entre los dos, pero surge una explosión por parte del grupo terrorista que acechaba constantemente a la población francesa a lo largo del filme. Explosión que puede entenderse como un mal augurio para ellos, ya que su relación seguirá estando basada en una perpetua insatisfacción.

Ella, una “mosquita muerta”, [7] (representada así en el vaso de Mathieu en el restaurante) le hace poco a poco la vida imposible a Mathieu y presenta no una sexualidad amenazadora como la femme fatale sino una sensualidad que no tiene que ver con su sexualidad genital ya que toda su sexualidad es un simulacro, un montaje como el que le hizo con el guitarrista de flamenco. Nunca hubo un intento real de concretar una relación sexual, siempre se trató de proteger de algo, de su tristeza de ser relegada y excluida, ella quería ser mirada (bailando desnuda), escuchada (cuando cantaba), olida (cuando le ofrece su cabello) pero no poseída, ya que al serlo, dejaba de ser Conchita y pasaba a ser una pertenencia más de Mathieu y además se volvía presa de su manera de afrontar la no insatisfacción.

 

“Nos defendemos mal porque, para aplacar lo intolerable de un dolor, no tuvimos otro recurso que transformarlo en sufrimiento neurótico (síntomas). Finalmente, lo único que conseguimos es sustituir un goce inconsciente, peligroso e irreductible, por un sufrimiento consciente, soportable y en última instancia reductible”. [8]

 

Al final de la película, Buñuel nos da a entender que finalmente Conchita perdió su virginidad, sin embargo eso no garantiza que ella haya comprometido su ser de mujer, ahora puede mantener relaciones sexuales e incluso sentir orgasmos pero eso no implica que la insatisfacción siga siendo regidora en su vida diaria, ahora ella parece estar molesta precisamente por ese hecho consumado cuando aparta el brazo de la mano de Mathieu.

 

En esta escena la música de fondo es de Wagner y es el acto 1 de la valquiria  “Winterstürme” o tormentas de invierno y ¿cómo podría pensarse eso? Primeramente, la tormenta de invierno es una predicción del futuro invierno que pasará Mathieu tratando de llevar a Conchita nuevamente a la cama, lo cual sin duda será su tormenta. Por otro lado las valquirias eran aquellas deidades femeninas que se encargaban de guiar a los héroes caídos en batallas al Valhalla, salón donde se reunían los hombres más heroicos para luchar a lado de Odín en el apocalipsis. Conchita era la valquiria de Mathieu y lo guiaba no hacia el salón de los héroes sino hacia el salón de la insatisfacción para que se mantuviera el deseo en él de luchar por ella incluso en el apocalipsis.

 

Referencias

 

[1]  La mujer fatal es aquella que utiliza su sexualidad para atrapar a un hombre y hacer que haga lo que ella quiere, generalmente las personas se dan cuenta de las intenciones de esta mujer, excepto el principal afectado por su sensualidad.

[2]  Kundera, M. (1984). La insoportable levedad del ser. Maxi Tusquets. México, 2012, p. 150.

[3] La concha en México es un pan de dulce, protector de genitales para deportes de contacto y vagina.

[4]  Aparato utilizado para calentar el agua, es utilizado generalmente para proveer de agua caliente a la regadera.

[5]  Nasio, J. (1991). El dolor  de la histeria, Paidós. Buenos Aires, p. 10.

[6]  Ibídem, p.11.

[7] Persona que da una imagen diferente a la que en realidad es. Puede abordarse como hipócrita, se muestra como inocente y dulce cuando es todo lo contrario.

[8]  Nasio, J. (1991). El dolor  de la histeria. Paidós. Buenos Aires. Pp. 14.

 

 

Bibliografía

 

FREUD, S. (1893-1899). Primeras publicaciones psicoanalíticas. Argentina, Amorrortu editores, 2008.

FREUD, S. (1901-1905). Tres ensayos de teoría sexual. Argentina, Amorrortu editores, 2008.

KUNDERA, M. (1984). La insoportable levedad del ser. México, Maxi Tusquets, 2012.

NASIO, J. (1991). El dolor de la histeria. Argentina, Paidós.

 

Comments


Fernando Michel Montealegre Pabello

2 Comments

  1. Gracias Ana, saludos.

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