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El doble sentido y el psicoanalista: el alburero por excelencia.

“Piensen en el origen del lenguaje. Imaginamos que hubo un momento en que, sobre esta tierra, se tuvo que empezar a hablar. Admitimos, por tanto, que hubo una emergencia. Pero a partir del momento en que esa emergencia es aprehendida en su estructura propia, nos es absolutamente imposible especular sobre aquello que la precedió si no lo hacemos mediante símbolos que siempre han podido aplicarse.

El lenguaje está hecho para eso, pero no se trata de un código, es esencialmente ambigüo… los significantes siempre tienen varias significaciónes, a veces sumamente distantes.

Por su parte, la frase posee un sentido único, se hacen diccionarios de palabras, de empleos de las palabras o de las locuciones, pero no se hacen diccionarios de frases. Así pues, algunas de las ambigüedades ligadas al elemento semántico se reabsorben en el contexto, por el uso y la emisión de la frase”.

El lenguaje que es históricamente encarnado, es el de nuestra comunidad. (Jacques Lacan, seminario 2).

Y en nuestra comunidad mexicana vaya que está encarnado el lenguaje y sus frases que pueden ser utilizadas en distintos contextos y cambiar su sentido. El mexicano alburea y habla en doble sentido y es precisamente ese doble sentido al que se refería Lacan cuando habla de la ambigüedad del código y que hay múltiples significaciones para una palabra ( si se quiere ser muy lacaniano sería en un significante).

El psicoanálisis en su práctica clínica hace uso del desliz de la palabra y de su “doble” sentido, que no necesariamente es algo de índole sexual pero sí que puede tener distintas significaciones. Un ejemplo de la clínica es cuando una mujer se encontraba enojada porque había peleado con el novio pero a la vez sentía algo de culpa porque le había puesto el cuerno (le había sido infiel) y constantemente ella se refería a él como un cabrón, palabra que culturalmente en México significa algo así como alguien que toma ventaja del otro sin importar qué. Sin embargo, cabrón también puede significar macho de la cabra y aquel que consiente el adulterio de su cónyuge, en el caso de la paciente al decir cabrón ella hace referencia al que toma ventaja de ella pero en realidad (inconscientemente) hace alusión a que su pareja consintió la infidelidad.

Hay múltiples ejemplos sobre el doble sentido de las palabras y aquí una lista tomada del sitio chilango.com donde se habla del sexo y y las diversas formas de decirle a esa acción. Aquí la lista:

http://www.chilango.com/general/nota/2014/05/13/formas-nacas-de-decir-que-hoy-toca-echar-pasion

Vamos a meterle el muñequito a la rosca

No necesitamos que sea 6 de enero para darte tu regalote. Esta metáfora además de festiva y culinaria, tiene un dejo de viejos tiempos que nos recuerda cuando éramos callados, tímidos e inocente teníamos la mirada.

Te voy a checar el aceite

Porque todos traemos un mecánico dentro (algunos más adentro que otros), esta expresión hace una referencia a los fluidos que se remueven durante el acto sexual. Recordemos que el nivel de aceite se mide con la “bayoneta”. Bienvenidos a sus clases de mecánica, chilangos.

Vamos a ponerle carnita al tamal

El tamal, además de formar parte de la dieta de todo chilango que se respete (aún más básica si es es chilango godínez) es también una manera de decirle al cabús. “Qué tamalote te cargas” es una hermosa frase de conquista que envidiarían los mismísimos Neruda y Shakespeare.

 

¿Tons qué, te gratino el mollete?

Seguimos metiéndonos hasta la cocina. El mollete, ese delicioso alimento consistente en un bolillo partido y con frijoles embarrados (provecho) sabe mejor si se le derrite quesito encima. Es de albur de kínder saber que todo nombre de lácteo puede ser usado como arma lingüística: lechita, requesón, el queso babas. ¡A cenar, traen cara de hambre!

Vamos a matar la rata a palos

Seguro ésta es la que aplica Lucerito cuando anda querendona. También conocida como “matar el oso a puñaladas”, es una manera de decir que vamos a someter a un animal peludo a una tortura infringida por un objeto contundente (el palo) o filoso (el puñal). Tranquilos camaradas de PETA, es la pura frase.

Echar pata

Aunque también se antoje, no estamos hablando de preparar unas deliciosas tostadas de pata. El término “echar pata” hace alusión a dos cosas: a echar las piernas al hombro. Una variante fonética es “echar patrulla”, que es como también se le dice popularmente a los pies. No tiene nada que ver con copular en el auto de un policía, no se dejen engañar.

Ponerle Jorge al niño

O Jaime. O Daniel. No importa, el chiste es ponerle. Esta expresión suele venir acompañada de un ademán de “pum pum”, que consiste en cerrar el puño con la cara hacia fuera y parar la trompita. Esta bella frase tiene un doble juego: además de “ponerle” que evidentemente hace alusión al coito, también es una invitación a bautizar el chiquito. Somos finísimos, lo sabemos.

Despeinar la cotorra

Ya que matamos al oso y a la rata, a la cotorra la vamos a tratar un poco mejor: nomás la vamos a despeinar. Esta frase hace referencia a revolver el vello que crece en las partes pudendas del cuerpo. ¿Cómo es que se revuelve esta abundante cabellera? Pues por medio de frotamiento. Echen a andar la imaginación.

Rellenar el pavo

Y volvemos a las frases con aires culinarios . Que levante la mano el que haya rellenado un pavo en Navidad o al menos haya visto cómo se hace. Al pobre animal se le toma por atrás y se le abre sin piedad, para luego llenarle el cuerpecito de diversos ingredientes, según la receta. Esto más que erótico suena doloroso.

Hundir el Titanic

¿Cuál era el principal atributo del Titanic, además del lujo? En efecto, que era grandote, robustote, imparable. Esta frase la usan los hombres que hacen alarde de sus dimensiones, aunque aguas, el refrán dice “dime de lo que presumes y te diré de qué careces”. Por otra parte, recordemos que el Titanic se hundió partido. ¡Ouch!

Azucarar el churro

Si de encontrar analogías entre la comida y objetos fálicos se trata, los nacos nos pintamos solos. Ya no volverás a comerte un churro igual cuando andes en Coyoacán, eso te lo garantizamos. El efecto se multiplica si al churro en cuestión le pones Lechera.

Rechinar el catre

Mientras los ricos le ponen en King size, los menos afortunados tenemos que improvisar y darle gusto al cuerpo en lugares menos glamorosos. El catre es uno de los consentidos, aunque también puede ser un bonito y elegante petate. Lo importante es darle rienda suelta al amor.

Ponerte En Pino Suárez

Esta expresión hace alusión al acto de doblar (empinar) a alguien para ponerlo de a chivito en precipicio. Y ya que andamos en Pino Suárez, puedes pasar por Lomas Ticas y Lomas Ajeas. ¡El gaaas! O ponerte en Balderas (recuerden el símbolo de esta estación) o en Cuatro… Caminos.

Darle su banana al chango

¿Ven cómo no todo es maltrato animal?  También hay una posición de “changuito pidiendo pan” por lo que podemos concluir que los micos resultan bastante consentidos.  ¿Dónde está Greenpeace para premiarnos?

 

Mojar la brocha

No nada más los mecánicos tienen derecho al amor, los mil usos también tenemos nuestro corazoncito. Podemos mojar la brocha, echarte el colado, arreglarte el enchufe y hasta retocarte el aplanado. Somos expertos en esos trabajitos que el esposo no te sabe hacer.

Menciones honoríficas:

Hay que hacer una barbacoa, tu pones el hoyo y yo el animal. Vamos a desayunar, yo pongo la concha y tu disparas la leche. Empanizar la mojarra. Echarle requesón al tlacoyo. Te la dejo Irene con Toño hasta Alfonso. Desgranar la mazorca.

Múltiples significaciones para una palabra: sexo. Y hay quien dice que Freud y Lacan eran muy aburridos…

huevos

“vamos a desayunar: yo pongo la concha y tú disparas la leche”
“vamos a desayunar: yo pongo la concha y tú disparas la leche”
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Fernando Michel Montealegre Pabello

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