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Monólogo de una histérica

Pensaba Histelísabeth:

Míralo, qué guapo. Lo veo y es perfecto. Habla y el mundo enmudece. Respira y me convierto en oxígeno. ¡Ja! Qué más quisiera yo…si sólo me mirara como yo quiero que me mire…eso… sí…eso y sería perfecto. Por cierto…quedé con él…Pasaron cinco minutos y no llega…¿dónde está?… Bueno, a lo mejor cree que tengo el tiempo del mundo para él…pues ni que fuera perfecto, digo: está bueno y esas cosas pero tampoco es como para tanto. Total, sólo tengo preguntas para él…y nunca las responde…Ah, mira, tras veinte minutos al fin llega…ahí viene, le voy a preguntar:

Histelísabeth: Oye, ¿por qué tan tarde? Son veinte minutos…digo, ¿con quién estabas? ¿Qué hacías?

Neuramón: Este…

Histelísabeth: No, responde. Dime, ¿qué era más importante? Era ella, ¿verdad? La que come whiskas, ¿cuándo te decidirás? ¿Por qué ella? ¿Qué he hecho? O mejor ¿Qué no he hecho? Claro, ella como buena gata se mueve en la profundidad de la noche…PERO DIMEEEE ¿Por qué te quedas callado? ¿No tienes palabras? ¿Ahora no sabes qué decir? ¿No que tan galán? ¿Así te expresas siempre? ¿Pero cómo lo haces? ¿Y así te miran? ¿Crees que así te harán caso? Huy sí…muy enigmático tu silencio, ¡ni que fueras psicoanalista! Ahhhh ya sé: ¿Te comió la lengua la gata? ¿Así entiendes el ascender en tu vida? ¡Es tender a subir! ¡Y no subir a tender! Bueno, sigo esperando, como siempre. Espero a que llegues, a que digas, a que hagas, a que compres, a que vayas, a que vengas, a que me dejes hablar, a que escuches, a que salgas, a que subas, a que bajes, a que entres, a que estudies, a que conduzcas, a que llegues, a que me dejes el volante, a que dirijas, a que opines….¡CARAJO! Mira, mejor me voy…no eres el hombre de mi vida, quédate ahí para que veas lo que pierdes, sólo así podrás valorarme…¡¡Me voy!!

Minutos después…

Histelísabeth: ¿Y ahora qué hago?

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Laura Montero de Espinosa Copado

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