¿Existencia o inexistencia de Dios?

¿Existencia o Inexistencia de Dios?

“Creo en todo lo que veo y aunque soy ateo rezo pa´que nunca me pase algo feo”

Prepárame la cena, Calle 13

Publicado por: Guadalupe González Huerta

 

Para empezar daré a conocer que creo en un Dios el cuál no representa a la iglesia católica, ni a otra religión, si bien se me hace muy interesante la concepción del hombre desde la perspectiva mesoamericana, pero no es algo a lo que sea fiel, simplemente es alguien creado a partir de lo que mis padres me enseñaron de niña, pero que no es la imagen de una persona que está clavada en una cruz, con una “corona de espinas” o algo parecido, meramente es algo que no tiene apariencia física o algo que se asemeje a una persona, pero lo llamo Dios, puede que con esto me contradiga o tal vez no, ya que no me siento sujeta a ir cada domingo a misa, o de confesar mis “malas” acciones a alguien que seguro hace peores, sólo lo traigo a mi pensamiento cuando las situaciones están fuera de control y necesito hablar con “alguien” que le doy un valor de ser supremo y está construido por mi imaginación, y creo que también por lo que espera la sociedad de mí, de mis acciones.

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Entonces propondré que no existe un Dios, sino lo que creemos que es este ser supremo está construido por el miedo, la sugestión, por la falta, porque necesitamos en alguien en qué creer cuando no podemos creer en nosotros o en el otro.

Una de las definiciones de la RAE es: Deidad a que dan o han dado culto las diversas religiones politeístas. La mayoría de estas, sino es que todas, los dioses están representados, tienen una imagen a la cual los seguidores le rinden este culto, la veneran, con esto quiero poner en juicio que la persona que la hizo en un lienzo, arcilla o de algún otro material la imagino primero y pudo haber sido hecha a imagen y semejanza del autor de la obra, un ejemplo de ello es Jesucristo en la última cena obra de Leonardo Da Vinci.

Nietzsche (1895, p. 35) nos dice en el anticristo que, sólo quien sufre de la realidad tiene razones para sustraerse a ella por medio de la mentira…

Un pueblo que cree en sí tiene también su Dios propio. Por esta razón hay tantas religiones y en ellas dioses, dioses ocultos que no se ven, digamos que tampoco se sienten, pero las personas se sugestionan cuando entran a los templos donde se encuentran estas deidades y manifiestan ese sentir, las alaban, los ofrendan, etc. El mismo Nietzsche las llama como las tres corduras cristianas: la fe, el amor y la esperanza, con ellas “todo se puede”, a esto me refiero con la sugestión.

George Harrison quien seguía la religión hindú, alaba al Dios Krishna en la canción my sweet lord; “i really want to see you, really want to be with you, really want to see you lord, but it takes so long my lord”…

 

expresa el amor que le tiene y el deseo que tiene por conocer los atributos que el todopoderoso posee, y que sabe que sólo lo conocerá cuando su alma se funda con una divinidad, cuando esté libre de sufrimiento, a esto se le conoce como nirvana, tanto el budismo como el hinduismo utiliza este término refiriéndose al cielo o el reino de dios en la religión cristiana. Así como nos han enseñado que existe un Dios, nos han enseñado que él se encuentra en los cielos, y cuando entras a un templo la figura de él también se encuentra por arriba de nosotros y tenemos que alzar la mirada para poder ver la imagen, la canción de dioses ocultos de Caifanes es un ejemplo de esto… ¿por qué uno se retuerce entre rincones mirando al cielo en busca de alguien? ¿Serán los dioses ocultos o serás tú?

 

Nietzsche (1985, p. 44) Para que sea factible el amor, Dios debe ser una persona; para que pueda hacerse valer los instintos más soterrados. Dios debe ser joven. Cabe resaltar que debe ser una persona y no fue una persona, todos los dioses que existen actualmente, existen por la misma razón que otras culturas o la misma cultura lo implanto, supongo para seguir con una estabilidad y poner en juicio el bien y el mal.

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Nosotros como mexicanos teníamos nuestros dioses de los cuales fuimos desprendidos, Leon Portilla (1956) traduce una argumentación indígena: “Vosotros dijisteis que nosotros no conocemos al señor del cerca  y del junto, a aquel de quien son los cielos y la tierra. Dijisteis que no eran verdaderos nuestros dioses. Nueva palabra es esta, la que habláis, por ella estamos perturbados, por ella estamos molestos. Porque nuestros progenitores, los que han sido los que han vivido sobre la tierra no solían hablar así…” Santiago Ramírez (1973) en la psicología del mexicano  lo retoma para exponer que el nativo se dio cuenta que el conquistador no era aquel que iba ayudarle a liberarse del padre cruel y agresivo que le sometía y tiranizaba sino que, simplemente había sustituido un padre por otro, además de que este nuevo padre tenía formas de tiranía novedosa, era codicioso y pragmático, tenía particularidades en su lenguaje, religión y modos.

Nuestros antepasados aceptaron al Dios de la conquista por el miedo que le tenían a su dios, además de que ya no tenían dioses que les brindara seguridad y protección, que les diera buenos augurios para sus cosechas, para el buen clima, para un buen año, estaban solos, no tuvieron otro remedio que aceptar el dios venidero de la conquista, que de alguna forma seguían sujetados a un control, entre lo bueno y malo, entre el cielo y el infierno, y que en la actualidad aun se escucha. Aunque se siguen acompañando rituales dentro de los mismos cristianos, por ejemplo el 12 de diciembre en la basílica de Guadalupe en la plaza monumental hay danzantes, en Oaxaca en la celebración a la virgen de la Soledad después de tomar un buñuelo en un plato de barro lo rompe solicitando al mismo tiempo en su mente un deseo, en tiempos de nuestros antepasados la ruptura de los objetos de barro cuando el fuego nuevo, que se realizaba cada 52 años, cuando finalizaba un siglo mesoamericano, seguimos aferrándonos a algo que no existió, no existe y seguimos alimentando esa idea.

Referente a lo anterior Bakunin (2008, p. 26)  dice que todas las religiones con sus dioses, semidioses, profetas, mesías y santos son el producto del capricho y la credulidad del hombre quien no ha alcanzado todavía el desarrollo total y la personalidad completa de sus poderes intelectuales, como lo había mencionado anteriormente se sigue alimentando la idea de la existencia de un ser supremo, y a la mayoría desde niños nuestros padres nos inducen a seguir la misma religión que ellos, además del miedo, es muy común cuando mamás llevan a sus hijos a la iglesia y empiezan a llorar les dicen que “papá Dios” los está viendo y los va a castigar, desde ahí se empieza a utilizar a la religión para otros fines. Al igual que el mismo sistema del gobierno utiliza la ignorancia que nace de la religión para realizar actividades que la población no dejaría que pasará en su “sano juicio”.

En el capítulo IV de Michel Montaigne (1995) titulado “como el alma descarga sus pasiones sobre objetos falsos, cuando los verdaderos le faltan”, ha de ejemplificar la idea de que dios no existe y que las personas necesitan en quien creer y a quién culpabilizar cuando las cosas no salen como las esperamos, ejemplificare con la canción del loco de Babasónicos:

“soy víctima de un Dios frágil temperamental, que en vez de rezar por mi se fue a bailar a la disco del lugar…”.

Continuando con Montaigne, dice que el alma quebrantada y conmovida se extravía en sí misma si no se le proporciona un objeto determinado…nuestra alma antes se engaña a sí misma enderezándose a un objeto frívolo o fantástico, indigno de su alteza, que permanece ociosa, de ahí creamos un Dios la mayoría de la personas recurren en sus momentos de abatimiento, ahí es cuando generan la idea de que existe alguien que los reconforte, más bien se reconfortan ellos mismos, ya que nosotros somos quienes resolvemos las situaciones a través de la lógica.

Feuerbach (1841) en la esencia del cristianismo dice que sólo los más astutos entre ellos no dicen ni piensan nada en concreto sobre el cielo y el más allá en general si Dios no existe, desaparece toda la diferencia entre lo bueno y lo malo, la virtud y el vicio. Así es como debería funcionar, me refiero a que habiendo o no un Dios habrá situaciones que repercuten en nosotros pero no necesariamente sería bueno o malo, o que simplemente la religión lo prohíbe por la misma situación de que es malo y no podrás gozar de los beneficios del paraíso en donde vuelve a intervenir el mismo sistema, el mismo ciclo de repetición, la misma ignorancia, creo que si existiera un Dios o todos los dioses que ahora la gente dice que existen, el mundo no sería una porquería como ahora, sí existiera un ser supremo, omnipotente, todopoderoso, etc.

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El mismo Feuerbach menciona que la fe en Dios se ha roto, ha encallado en la fe en este mundo, en los efectos naturales como los únicos verdaderos. Así como la creencia en los milagros sólo es una creencia en milagros pasados e históricos, así también la existencia de Dios se convierte en histórica y de por sí ateística. Actualmente hay muchas personas que cambian de religión pero si ya cambiaron una vez por que el Dios (la religión) que seguían no los satisfacía del todo que les da por creer que a la religión a la que se cambiaron va hacer algo por ellos, de igual forma se puede relacionar con Montaigne.

Para dar paso a mi conclusión hay una parte de la canción ciclón de Café Tacvba que dice lo siguiente:

si el equilibrio es Dios, y el equilibrio murió, ¿Qué pasó con Dios?

 

Solo existe una imagen, un concepto y la idea de que lo que puede ser, pero no existe un Dios, no existe aquel ser supremo que juzga las acciones buenas y las acciones malas, es la misma sociedad que con ayuda de las representaciones sociales, del sistema de gobierno, y de la ignorancia, las personas creen en dioses para no creer en ellas, y no modificar todo un sistema al cual no se puede acceder por tener a Dios tapándonos los ojos. Pero también creo que aquellas personas que se dicen llamar ateos hay punto en el que levantan la mirada y llaman a Dios.

“I have finally found a way to live just like I never could before. I know that I don’t have much to give, but I can open any door. Everybody knows the secret, everybody knows the score. I have finally found a way to live in the presence of the lord.” (Presence of the lord, Eric Clapton)

 

Dando paso nuevamente a la estrofa de una canción justificaré el por qué de retomar algunas letras, el tema de la existencia o inexistencia de Dios es muy interesante ya que no se salvan los músicos, filósofos, antropólogos, historiadores, etc. Vuelvo al punto anterior llegan momentos en la vida, que no sabes a quién recurrir y si no se acude a algún Dios ya inventado al final la imaginación va a terminar ayudándote a recurrir a un Dios hecho a imagen y semejanza de nosotros que cumpla nuestras expectativas.

 

Referencias Bibliográficas

Friedrich Nietzsche. (2014). El anticristo. España: Edaf.

Santiago Ramírez. (1973). El mexicano, psicología de sus motivaciones. México: Aleph.

Mijail Bakunin. (2008). Dios y el Estado. Buenos Aires: Utopía Libertaria Colección.

Michel de Montaigne. (1997). Ensayos escogidos. 12-03-2016, de books.google Sitio web: http://books.google.com.mx/books?id=qQfwDM5Ua3gC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false

Feuerbach, L. La esencia del cristianismo. (En línea) Disponible en: http://www.olimon.org/uan/feuerbach-la_esencia_del_cristianismo.pdf  (2016, 17 de marzo).

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Fernando Michel Montealegre Pabello